La música está presente en la vida de todos nosotros. Nos emociona, nos trae recuerdos, nos anima y sirve de compañía en los más diversos momentos. Pero esa relación puede empezar mucho antes de que depuremos nuestro gusto musical. Dentro del útero de nuestra madre, ya reaccionábamos a los estímulos sonoros. Y la importancia de la melodía en el desarrollo de los bebés y de los chicos ya está súper comprobada por la ciencia.
La pedagoga y profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro Monique Andries tiene una historia interesante sobre una de sus alumnas. "La madre de la chica, cuando estaba embarazada, siempre oía una canción de Chico Buarque. Incluso decidió hacer el parto escuchando esa canción. Después de que la chica nació, el LP se quebró y nunca más oyó la canción. Unos dos años más tarde, cuando madre e hija estaban en casa jugando, pusieron la canción en la radio. En ese momento, la bebé se levantó y caminó hasta el equipo de sonido. Se mostró bastante interesada en aquella melodía que había escuchado cuando estaba en el vientre de la madre". Impresionante, ¿no es cierto?
La música y la memoria
La música es responsable de la mejoría de la memoria y estimula la absorción de informaciones. Nuestros primeros registros de la infancia casi siempre se relacionan con los sonidos, con las canciones de cuna o con músicas de época.
Hay estudios que asocian, además, la musicalidad infantil a la potenciación del raciocinio lógico. Una investigación realizada por la Universidad de Wisconsin descubrió que los alumnos que recibieron clases de música presentaban resultados superiores a los otros chicos en pruebas de proporciones y fracciones.
Monique Andries afirma que la práctica de la música, ya sea a través del aprendizaje de un instrumento o simplemente por medio de la apreciación, ayuda al aprendizaje cognitivo, particularmente en el campo de la memoria, del espacio y del raciocinio abstracto. Sin embargo, para la pedagoga, también hay otros factores más importantes en la relación de los chicos con la musicalidad. "Otro campo de desarrollo es el que lidia con la afectividad humana. Muchas veces, menospreciada por nuestra sociedad técnica, es allí donde se muestran más claros los efectos de la práctica musical".
Canciones de cuna...
En una investigación reciente realizada en Canadá, se comprobó que los bebés tienden a permanecer más tranquilos cuando se les expone a una melodía serena. De la misma forma, se ponen más inquietos conforme se acelera la música. Además, ya se comprobó que sostener al bebé del lado izquierdo, junto al pecho, lo deja más tranquilo. Eso pasa porque, en esta posición, puede oír los latidos del corazón de quien lo está alzando, lo que remite al ruido que escuchaba cuando estaba en el útero de la madre.
"La eficacia de las canciones de cuna prueba que la música y el afecto se unen a la perfección como auxilio en la crianza de los bebés y de los chicos y se vuelve un momento mágico de aprendizaje y afectividad", afirma Monique.
La sociabilidad infantil también se desarrolla bastante con el contacto musical. A través de canciones regionales, folclóricas y populares el chico aprende sobre la sociedad en la que vive y se siente parte de ese grupo. "Los arrullos oídos por un bebé en Argentina no son los mismos que oye un bebé nacido en la India. De la misma forma, los juegos, las adivinanzas, las canciones, los versos que se refieren a nuestra realidad nos introducen en nuestra cultura", enseña la pedagoga.
Canciones infantiles
También por medio de los juegos y los cantos el chico vive, de forma lúdica, situaciones de la vida real, como sentimientos de pérdida, duda, elección, decepción. ¿Quién no se acuerda de haberse divertido con “Juguemos en el bosque”, haciendo papel de lobo y desarrollando la ansiedad de perseguir a los demás? Así es, a esa hora, todos sienten un poco de miedo, ansiedad y esperanza, como si fuera un ensayo de las sensaciones que la vida trae por delante.
"Esas canciones que nos transmitieron oralmente, a través de innumerables generaciones, son formas inteligentes de prepararnos para la vida adulta. Tratan sobre temas complejos y bonitos que el chico enfrentará en el futuro, lo quieran sus padres o no. Son experiencias de vida que ni el más sofisticado juguete electrónico puede proporcionar", filosofa la profesora Monique Andries.
¿Y qué pasa cuando la música elegida por el chico no parece apropiada para la edad? "Es necesario que los padres tengan mucho cuidado en la elección del repertorio de los hijos", dice Monique. "Nada de letras prejuiciadas, con erotización precoz, ni letras demasiado infantilizadas. Las canciones deben tener calidad tanto desde el punto de vista instrumental como en el discurso presentado".
La pedagoga recomienda artistas como Bia Bedran y el sello “Palavra Cantada”. Este último integrado por la pareja Sandra Peres y Paulo Tatit, que, en 1994, sintieron la necesidad de tener una música infantil de calidad en el mercado. Hoy, con diez CD lanzados y 13 años de carrera, el sello conquistó diversos premios y el corazón de chicos y grandes en todo Brasil.
Educación musical
Monique afirma que lo ideal es que, en casa, los padres siempre les ofrezcan música de calidad a los hijos. Así, si los chicos oyen canciones más pobres culturalmente en la escuela o en cualquier otro lugar, tendrán medios para hacer una selección más crítica. "Probablemente se volverán jóvenes que van a elegir lo que quieren oír con mayor autonomía".
Desde el embarazo, las madres deben ofrecerles a los bebés el contacto musical. "Si la madre sabe tocar un instrumento, puede practicar mucho durante esta fase. Si éste no es el caso, debe cantar bastante. Puede entrar a un coral, aprender canciones de cuna o simplemente cantar en el baño".
Después del nacimiento, lo ideal es unir momentos musicales a las actividades cotidianas. Cantá durante el baño del pequeño, hacé juegos rítmicos a la hora de cambiar los pañales y no te olvidés de las canciones de cuna a la hora del sueño.
Muchos padres se preguntan cuál es el momento correcto para que el chico empiece a aprender un instrumento. Monique Andries enseña que la musicalización debe anteceder ese aprendizaje. "Debe haber un trabajo anterior, de vivencia y sensibilización musical, y después, cuando el chico ya se encuentra alfabetizado, iniciar las clases del instrumento y de lectura musical".
Clases de música
En caso de que la escuela de tu hijo no tenga clases de música en el currículo, no te desesperés. Ese contacto se puede realizar en las actividades de rutina, en el repertorio utilizado, en los juegos musicales, en la asistencia a eventos promovidos por la escuela. Siempre debemos recordar que esa introducción musical es la responsabilidad primera de los padres. "Son quienes deben ayudar a los hijos para que den los primeros pasos en ese mundo fantástico de la música. Por eso es importante que acompañen de cerca los últimos lanzamientos musicales infantiles y sepan con lo que pueden contar como apoyo en la educación de los chicos", dice Monique.
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