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¡Hora de ir al dentista!
El nacimiento de los primeros dientes exige cuidados especiales
Por Nadja Bereicoa • 12/03/2009

La sonrisa sin dientes de un bebé es irresistible, pero todos los padres quieren que sus hijos tengan dientes bonitos y saludables a lo largo de la vida. Sin embargo, pocos saben o recuerdan que los cuidados deben comenzar lo antes posible, limpiando las encías con gasa y agua filtrada. Y, así que aparezcan los primeros dientes, hay que llevar al pequeño al dentista, o mejor, al odontopediatra (dentista especializado en la salud bucal de bebés, chicos y adolescentes).

Los hábitos paternos, aparentemente inofensivos, pueden traer problemas para los dientitos de los pequeños, como explica la odontopediatra Mariana Pasos, de la Clínica Barra Dental Care: "Cuando sopla la comidita de su hijo, la madre expulsa gotitas de saliva que transmiten bacterias responsables de la carie. El adulto tampoco debe usar el mismo cubierto o vaso del chico". La dentista cuenta que en la primera visita del bebé a la clínica se hace un trabajo de divulgación de la salud bucal, donde se aclaran los mitos y las verdades que rodean el tema, como el uso del chupete y el chupón, el aparecimiento de problemas de la dentición, el cepillado y la alimentación, incluyendo el temido consumo de dulces y caramelos.

Hasta los tres años, no se recomienda usar pasta de dientes con flúor, pues el chico no tiene capacidad de expectoración

La dentición de leche suele formarse hasta los dos o tres años, y es común que haya atrasos o anticipaciones sin que influencien la salud de los dientes. Por lo tanto, no es verdad que los dientes tardíos sean más fuertes. "Aunque no haya comprobación científica, lo que vemos es que los dienten de las chicas aparecen antes de los de los chicos", afirma la odontopediatra Mariana Pasos. Confirma que la incomodidad en esta fase es grande, pues la encía queda con edemas hasta que el diente la rompe, pero avisa sobre el uso indiscriminado de pomadas:

"No estoy de acuerdo. Son anestésicos tópicos, como los usados en el consultorio antes de la anestesia inyectable. Los padres no tienen una ponderación de la cantidad ideal y llenan al chico de medicinas. Además, el efecto dura poco", afirma la dentista y recomienda la visita al consultorio dental para obtener la receta de la medicina correcta. También afirma que la fiebre y la diarrea son síntomas relacionados indirectamente con la aparición de los dientitos, pues el chico se pone mucho las manos en la boca en esta fase y, como suele ir al suelo, termina contaminándose con bacterias.

También en las primeras visitas al odontopediatra surgen las aplicaciones periódicas de flúor, a partir de los tres años. "Hasta los tres años, se recomienda no usar pasta de dientes con flúor, pues el chico no tiene capacidad de expectoración. Además, la ingestión constante de la sustancia puede influenciar la dentición permanente, causando un cuadro de fluorosis, que consiste en el surgimiento de estrías y depresiones en el diente", afirma la dentista de la Barra Dental Care. Con relación al cepillado, los chicos pequeños pueden hacerlo solos, pero la dentista resalta que, al menos una vez al día debe realizarla el adulto. "Es lo que llamo limpieza general", bromea Mariana Pasos.

Cuando se habla de chupete, chupón y caramelos, lo importante es no radicalizar. "No tratamos con robots. El chupete debe evitarse, pero no prohibirse. Los bebés tienen una necesidad comprobada de succión, que aun una madre que amamanta a veces no consigue suplir, o por estar cansada o por trabajar", ejemplifica la dentista. Afirma que los bombones y los caramelos se le pueden ofrecer a un chico a las horas correctas, como después de la comida. "Es un consumo inteligente de azúcar para que tenga menos impacto en la formación de caries", explica Mariana Pasos, agregando que la carie es una enfermedad que, si se detecta a tiempo, puede ser que no cause lesión al diente, sin necesidad de restauración.

Ahora, en caso de que el desorden sea grande, el resultado es un trauma o pérdida parcial o total. Siempre habrá una forma de resolver el daño si los padres buscan al odontopediatra de inmediato. Si el chico se queda sin su diente de leche, debe sustituirlo con un diente provisional, preso a un aparato fijo, porque el espacio vacío puede generar problemas para los dientes permanentes (que surgen a partir de los cinco o seis años), la fonación e incluso la socialización del chico, en especial si el diente perdido es frontal. Más que nunca, será fundamental ir a un consultorio especializado, donde, conforme destaca la odontopediatra Mariana Pasos, más que juguetes, la diferencia es el abordaje lúdico y cauteloso para que al chico le guste volver y cuidarse.



Nadja Bereicoa  




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