Positivo. Es con esta palabrita que la maratón de todos los futuros papás comienza. Las familias se unen y todos se conmueven con la llegada de un bebé, pero es hora de enfrentar la realidad: el nuevo miembro de la familia necesitará una habitación cuando llegué; y sólo quedan nueve meses para arreglarlo todo. Es muy agradable pasar horas y horas eligiendo todas las ropitas, muebles, adornos y otros colgantes que serán parte del primer pequeño mundo particular del bebé, pero los papás no pueden olvidarse de las cuestiones relacionadas a su seguridad y a su salud.
Según el infectólogo Roberto Figueiredo todos los chicos nacen con la llamada "carencia microbiana", o sea, sin ninguna bacteria. Por ello, es muy importante evitar los excesos en relación a la higiene. El bebé tiene que entrar en contacto con determinadas bacterias comunes a todos para crear anticuerpos y mantenerse saludable. Pero eso no significa que el niño pueda ser dejado en el medio del polvillo. Algunos cuidados son indispensables para evitar alergias, infecciones y peligros que pueden ser fatales para un bebé. "Recomiendo paredes pintadas con pinturas atóxicas, que puedan limpiarse con un trapo húmedo y algunas gotitas de detergente y lavandina", nos dice. En el piso, alfombras o tapices pueden ser evitados; acumulan mucho polvo y dificultan la higienización del cuarto. Y nada de intentar humidificar la habitación, con vasijas y aparatos eléctricos. La humedad facilita el surgimiento de ácaros, que provocan problemas respiratorios.
Para la pediatra Renata Waksman, Presidente del Departamento de Seguridad del Niño y del Adolescente de la Sociedad Brasileña de Pediatría (SBP), las varillas de la cuna no deben estar muy separadas, ya que el bebé puede llegar a caerse. "Lo ideal es que tengan entre 4,5 y 6,5 centímetros de distancia", recomienda. Las almohadas son prescindibles y los colchones deben estar cubiertos con revestimientos impermeables, que deben ser lavados cada dos días. Sábanas y mantas deben estar bien agarradas para reducir los riesgos de ahogo.
Renata recuerda además que es importante dejar las ventanas siempre abiertas para mantener el cuarto ventilado, pero la cuna del bebé debe estar alejada de las mismas. Asimismo, es fundamental instalar protectores, como rejas, o redes en todas las ventanas de la casa. "En cuanto a los móviles y mosquiteros, recomiendo que estén firmemente adheridos a la cuna, de forma que el niño no pueda tirar de ellos y sacarlos de su lugar", nos dice.
El cambiador, por su parte, puede ser tan útil como peligroso. Generalmente ubicado en la parte superior de la habitación, amplía el riesgo de caídas del bebé. La principal precaución es no dejar al bebé solo allí. Además, lo ideal es que el cambiador tenga una protección en los cuatro lados, y que tenga un colchón adaptado al espacio. Los productos utilizados al cambiar los pañales deben ser dejados lejos del niño.
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