Maria Ignez podría haber tenido un hijo entre los 25 y 30 años, aunque decidió quedar embarazada después de los 40, edad en que muchas mujeres ya se “jubilaron” de los pañales y las mamaderas. En últimos años, observamos una tendencia a extender la edad reproductiva, un fenómeno que puede estar determinado tanto por cuestiones biológicas como culturales. La dificultad para tener hijos más temprano, o incluso el deseo de ser madre una vez alcanzada la estabilidad profesional y la independencia financiera, son factores que llevan a las mujeres a diferir la gestación. Los datos de la Sociedade Brasileira de Reprodução Assistida (SBRA) muestran que el porcentaje de mujeres de más de 40 años que hacen tratamientos de fecundidad se duplicó entre los años 1990 y 2002, pasando de 7% a 14%.
Aunque muchas mujeres están preocupadas con la vida profesional, no abandonan el sueño de ser madres, ya que de forma artificial o natural, continúan intentando quedar embarazadas. El ginecólogo Paulo Gallo, jefe del sector de reproducción humana del Hospital Universitario Pedro Ernesto, de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ), atiende diversas pacientes entre 35 e 47 años que pretenden dar a luz. En su opinión, esa búsqueda está relacionada a la nueva realidad de la mujer. “Antes, la mujer sólo pensaba en casarse y tener hijos, ya que la sociedad le exigía apenas eso: formar una familia. Hoy las mujeres quieren estudiar, dedicarse a la profesión y es por eso que terminan por postergar el embarazo”, analiza.
Difícil, pero posible
Sin embargo, el embarazo tardío no es para cualquier mujer. “La tasa de fertilidad comienza a disminuir a partir de los 25 años y a los 40, cae drásticamente”, afirma el ginecólogo. Con la edad avanzada, los óvulos también pierden calidad. ¿Y con relación a los riesgos? Sin duda, son más preocupantes. Cuanto más cerca de la menopausia, mayores son las probabilidades de que haya complicaciones y problemas, tanto para la madre como para el bebé. “Además de tener dificultades para quedar embarazadas, existen riesgos vinculados al surgimiento de miomas, tumores en los ovarios y endometriosis. Si la mujer sufre de hipertensión o diabetes, la gestación puede ser todavía más complicada, explica Paulo Gallo, que también alerta sobre las probabilidades de que ocurran abortos y partos prematuros.
Otra de las grandes preocupaciones es la del síndrome de down, que es más frecuente en los bebés de madres más maduras. Sin embargo, Gallo explica que existen algunas exageraciones en las evaluaciones médicas: "Cuando la madre tiene 30 años, las probabilidades de tener un bebé con síndrome de down es de una en 2000 nacimientos. Para las madres con 40 años es de aproximadamente una en 200. Comparando los datos, tendemos a pensar que los riesgos son enormes en el caso de las mujeres maduras porque las probabilidades son diez veces mayores. Sin embargo, la relación de uno en 200 casos es todavía bastante pequeña, afirma el médico. Cuando el asunto es el cáncer de mama, las dudas y los temores aumentan en las mujeres de más de 35 años, aunque Gallo también minimiza los impactos de esta afirmación. “Lo que aumenta la probabilidad de contraer cáncer de mama no es el embarazo tardío, sino el hecho de no tener hijos, ya que la gestación le da a las mujeres una especie de protección contra la enfermedad”, explica Gallo.
La historia de Maria Ignez es un estímulo para aquellas mujeres que han perdido las esperanzas. La arquitecta de 48 años está disfrutando de su primera hija, Isis, de dos años. Antes de su nacimiento sufrió cuatro abortos, todos después de los 41 años. “Hasta los 40 no pensaba en ser madre porque creía que era una gran responsabilidad y no me sentía preparada para eso”, cuenta. “En una ocasión, cuando cambié de método anticonceptivo, quedé embarazada y entonces me dio ganas de tener un hijo”, relata Ignez, que quedó embarazada naturalmente. Durante la gestación contó con el acompañamiento de un ginecólogo, de una médica especialista en inmunología y de un cardiólogo, porque sufre de hipertensión. “Pero, incluso con el agravante de la hipertensión, el embarazo se desencadenó bien. El médico solía decirme que el mío fue un embarazo de riesgo, de los menos riesgosos que atendió”, comenta
Nueve meses de tranquilidad
Thereza Billio, tiene 37 años, y buscó quedar embarazada durante cinco años. A los 32 quedó embarazada, pero sufrió un aborto espontáneo en las vísperas del año nuevo. “Fue muy traumático. A raíz de ese acontecimiento, decidimos esperar cuatro años más para intentar nuevamente", cuenta Thereza, que decidió abandonar su empleo en un el atelier para cuidar exclusivamente de su primer bebé que hoy tiene cinco meses. "Ese tiempo de espera fue ideal ya que recién este año mi marido se estabilizó en su trabajo y pudimos comprar nuestra propia casa”, explica..
Thereza llegó a pensar en la posibilidad de hacer tratamientos para quedar embarazada, pero al igual que Ignez, no fue necesario: "Mi marido y yo hicimos todos los análisis necesarios antes y durante la gestación, y los resultados fueron satisfactorios. En el segundo mes, quedé embarazada naturalmente” afirma, destacando también que los nueve meses de embarazo fueron tranquilos, sin preocupaciones. Thereza piensa que con la evolución de la medicina, hoy es posible tener hijos con edades más avanzadas: "Mi médico me estimula para que tenga más hijos, pero en este mundo loco en el que vivimos, tener sólo un hijo está bien”, nos cuenta.
El ginecólogo Paulo Gallo afirma que aunque existan ciertos riesgos, no siempre se confirman: "Si la mujer es sana, el embarazo puede transcurrir perfectamente. Lo importante es hacer los análisis de rutina y, además, una ecografía entre la semana 11 y la 13 para evaluar eventuales riesgos de malformación del bebé". El médico estimula a las mujeres que desean quedar embarazadas: "Si hay óvulos suficientes y las trompas y el útero están bien, algunos intentos por mes son suficientes para la fecundación. Si se consigue el embarazo, es fundamental buscar un ginecólogo de confianza y comenzar con los controles prenatales cuanto antes”, aconseja.
Gestando al nieto
El embarazo de Marli Oliveira fue un caso aparte. A los 43 años “prestó” su útero para gestar a su nieto, João Pedro, que hoy tiene siete meses. Su hija, Tatiane, de 24 años, tiene agenesia uterina, es decir que nació sin útero. "Conocíamos el problema, y es por ese motivo que hace más o menos diez años pensábamos en la inseminación artificial", cuenta Marli. Según nos relata Marli, el apoyo de los familiares y amigos fue masivo, principalmente porque uno de los grandes sueños de su hija era ser madre. "A Tatiane siempre le gustaron los niños. También, y dado su enorme deseo de tener hijos, participó más que yo del embarazo. Ella era todo, el bebé era suyo... yo fui apenas un medio”, y además nos cuenta que Tatiane llegó hasta a engordar durante los nueve meses. Muy feliz, la abuela-madre, que ya había gestado dos hijas durante la juventud, nos cuenta que no hubo ningún problema durante el embarazo de João Pedro, y que la madurez fue un factor positivo: "No tuvimos ningún miedo. Fue el embarazo más tranquilo que tuve".
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